Vinilos triangulares
Seguiré sobre los clavos
Creemos no tener lo que queremos, creemos necesitar más de lo que ya hemos conseguido, y nos proponemos objetivos realmente fáciles de alcanzar, que una vez conseguidos, nos harán dar la vuelta, volver al punto de partida, coger carrerilla y llegar mucho más lejos. Intentamos llenarnos, creer que estamos a gusto, que esto es lo que tanto tiempo llevábamos esperando, creyendo dejar de ser utilizados como simples objetos. Empeñándonos en deshacernos de todo aquello que creíamos horrible e intentando poder llegar a algo mejor, algo que nos merezcamos, algo que no nos duela, que no nos haga pensar, que no nos haga llorar, ni desear no haberlo descubierto nunca. Nos intentamos auto convencer de que la mejor opción es exterminar por completo esa parte, ese gran porcentaje que ya forma parte de nuestras vidas, de nuestras vidas llenas de altibajos e inconformismo. Pero… ¿por qué es tan difícil deshacerse de algo que no te aporta nada?
Es el momento de partida, de abrir las puertas de la objetividad, y gritarnos a nosotros mismos eso que siempre hemos pensado, pero hemos querido decorar para radicalizarlo y poder así exterminarlo. De ser conscientes del lado “masoca” que vive con nosotros. De que no queremos estabilidad, ni monotonía, ni haber superado todos los retos y esperar impacientes nuestra recompensa. De que queremos seguir con lo que teníamos, con ese camino lleno de baches tan difíciles de traspasar. Nos gusta el sentimiento de superación, intentamos crear nuestra propia estabilidad, pero no una cualquiera. Nos gusta, nos encanta no estar seguros de nada, sorprendernos cada día con cada respuesta, con cada actitud, porque cada día es diferente. Levantarnos con ganas de poder conseguir más que ayer, pero menos que mañana. Porque la realidad es así y sobre los clavos seguiremos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

