Seguiré sobre los clavos

     Creemos no tener lo que queremos, creemos necesitar más de lo que ya hemos conseguido, y nos proponemos objetivos realmente fáciles de alcanzar, que una vez conseguidos, nos  harán dar la vuelta, volver al punto de partida, coger carrerilla y llegar mucho más lejos. Intentamos llenarnos, creer que estamos a gusto, que esto es lo que tanto tiempo llevábamos esperando, creyendo dejar de ser utilizados como simples objetos. Empeñándonos en deshacernos de todo aquello que creíamos horrible e intentando poder llegar a algo mejor, algo que nos merezcamos, algo que no nos duela, que no nos haga pensar, que no nos haga llorar, ni desear no haberlo descubierto nunca. Nos intentamos auto convencer de que la mejor opción es exterminar por completo esa parte, ese gran porcentaje que ya forma parte de nuestras vidas, de nuestras vidas llenas de altibajos e inconformismo. Pero… ¿por qué es tan difícil deshacerse de algo que no te aporta nada?
     Es el momento de partida, de abrir las puertas de la objetividad, y gritarnos a nosotros mismos eso que siempre hemos pensado, pero hemos querido decorar para radicalizarlo y poder así exterminarlo. De ser conscientes del lado “masoca” que vive con nosotros. De que no queremos estabilidad, ni monotonía, ni haber superado todos los retos y esperar impacientes nuestra recompensa. De que queremos seguir con lo que teníamos, con ese camino lleno de baches tan difíciles de  traspasar. Nos gusta el sentimiento de superación, intentamos crear nuestra propia estabilidad, pero no una cualquiera. Nos gusta, nos encanta no estar seguros de nada, sorprendernos cada día con cada respuesta, con cada actitud, porque cada día es diferente. Levantarnos con ganas de poder conseguir más que ayer, pero menos que mañana. Porque la realidad es así y sobre los clavos seguiremos.







"Existence, well, what does it matter? I exist on the best terms I can. Te past is now part of my future. The present is well out of hand."


Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias.

1, 2, 3...

Las razones serán las que tú quieras que sean en cada momento de felicidad o de tristeza, esas serán las razones por las que levantarte cada mañana y admirar las puertas de sol por la tarde, la razón no es más que tú y tu  personalidad, que tú y tu sencilla forma de ser, así que mira dentro de ti ahora mismo y dime ¡GRITA! o..., simplemente, piensa en cual es la razón que más deseas.



Memorias

   


     "En uno de mis viajes por el universo -le dijo el habitante de la galaxia roja al humano- llegué a un planeta muy extraño. Allí, la gente se sentía pequeña, insignificante frente a un ser poderoso al que servían por voluntad propia: el Viento. Decían que todo dependía de Él, y le pedían cada día, cada hora, cada minuto, que el tiempo mejorara, que sus vidas mejoraran. Había incluso grupos de vientófitos que dedicaban cada segundo de sus vidas exclusivamente a Él. Conforme fue pasando el tiempo, se fue creando un mercado alrededor del Viento, y la espiritualidad adoptó una forma más económica. Además, los vientófitos se convirtieron en Ponientinos y Levantinos, dos ramas que vivían en constante pelea. Se mataban entre ellos. ¿Y todo por qué? Por el Viento, por algo que ni siquiera podían ver. Nunca conseguí entenderlos. En mi planeta, sólamente creemos en lo demostrable, en la ciencia, en la razón, y en la igualdad de todo átomo. No nos parece lógica la existencia de un ente superior. Y vosotros, Humanos, en qué creéis?"